El Centro Tecnológico CTC aprovechó la conmemoración de su 25 aniversario para poner de manifiesto su condición de socio de referencia para el sector industrial y reivindicar el valor de la innovación como palanca de desarrollo económico y territorial de la región. Más de un centenar de personas de diferentes administraciones, empresas y centros de investigación asistieron a un evento en el que se hizo especial hincapié en la necesidad de un salto de escala que permita a la región intensificar su cultura innovadora.
“La coyuntura económica actual nos obliga a tomarnos este asunto muy en serio: o aceleramos ahora nuestra apuesta por la I+D+i, o nos veremos atrapados en una brecha territorial casi imposible de cerrar”, advirtió David González Pescador. “Es verdad que Cantabria ha mejorado en los rankings de innovación europeos, pero todavía estamos muy lejos de los grandes polos innovadores del país”, recordó el presidente del Patronato de CTC.
En este contexto, abrió las puertas del Centro para impulsar el “necesario salto de escala” que permita a la región seguir avanzando en la economía de la innovación. “Cada proyecto de I+D+i que se pone en marcha es también una apuesta para que el talento se quede o regrese, para consolidar un tejido empresarial más robusto y para construir un modelo de bienestar más sólido y sostenible”, expuso González Pescador.

David González Pescador, presidente del Patronato del CTC.
Un planteamiento estructural y colectivo, en el que solicitó a la Administración un marco estable y previsible para la innovación; al empresariado, un paso adelante para que innovar sea una decisión natural y sistemática en los consejos de administración; y la sociedad civil no mirar hacia otro lado. “No estamos ante un asunto de expertos encerrados en laboratorios, sino ante algo que afecta a la calidad del empleo de nuestros hijos, a la sostenibilidad de nuestras empresas, al equilibrio territorial y, en última instancia, al bienestar colectivo”, concluyó.
Durante el acto, se realizó un recorrido por la trayectoria y evolución de la organización. Tras un inicio ligado al sector de la automoción y demostrar una gran capacidad de resiliencia, la entidad alcanza el cuarto de siglo como una fundación privada sin ánimo de lucro, que se financia al 90% por los proyectos que ejecuta y que trabaja de forma transversal para mejorar la competitividad y la sostenibilidad de las empresas industriales.
La materialización de esta filosofía ha permitido a la organización llegar a esta efeméride en plena madurez estratégica. Cuatro ejercicios consecutivos creciendo por encima del 20% y sus mejores resultados históricos, tanto en ingresos por actividad en I+D+i (27% más respecto a 2024) como en tamaño de plantilla (38 profesionales actualmente), atestiguan el éxito de este modelo. “Estas cifras representan confianza del mercado, reconocimiento del trabajo bien hecho y sostenibilidad a largo plazo”, indicó Beatriz Sancristóbal.
Más allá de un sólido posicionamiento europeo y una marcada orientación a mercado, la directora general de CTC destacó el factor humano como principal valor competitivo del centro. “La combinación de talento técnico, especialización y vocación de servicio es, hoy por hoy, nuestro mayor activo”, dijo la directiva. “Hemos trabajado intensamente para retener y atraer talento, pero también para generar orgullo de pertenencia”, matizó. “Aquí no solo desarrollamos proyectos, sino que también estamos muy orgullosos de construir carreras profesionales”.
De hecho, la entidad aprovechó el evento para entregar una distinción a los trabajadores con más de dos décadas de vinculación profesional al centro. Eva González, del departamento de Servicios Corporativos y Calidad, y Ángel Yedra, mánager del área de Materiales Avanzados y Nanomateriales, protagonizaron uno de los momentos más emotivos del acto.
Agente clave para el desarrollo de Cantabria
El acto se convirtió en un reflexión colectiva sobre el rol estratégico del Centro como agente clave para un desarrollo territorial fundamentado en la innovación. “El CTC representa el modelo de región en el que creemos”, indicó Eduardo Arasti. “Una Cantabria que coopera, que innova y que entiende que su tamaño no es una limitación, sino una oportunidad para trabajar mejor juntos”, explicó el consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria. Por su parte, la concejala de Empleo, Emprendimiento y Desarrollo Empresarial del Ayuntamiento de Santander, Chabela Gómez-Barreda, ha reconocido el posicionamiento de un Centro que “no nació de un algoritmo sino de de la visión y esfuerzo de personas que creyeron que desde nuestra tierra podíamos mirar al futuro”.
Teresa Riesgo, secretaria general de Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidad, que comenzó la mañana con una visita a las instalaciones de CTC, ha asegurado que “a mí, como ingeniera me gustaría trabajar allí”. Asimismo, se ha dirigido al equipo de CTC para advertirles que de ellos depende “el progreso de esta región y también del país y de nuestra forma de vida, que es algo que queremos preservar”.

Reconocimiento a Ángel Yedra y Eva González.
La secretaria general ha insistido en la excelente labor del único centro tecnológico de la región como generador de conocimiento propio pero, sobre todo, como aliado de las empresas “poniendo a su disposición equipos y talento”.
La historia del CTC no se entiende sin su valor relacional y sus múltiples conexiones estratégicas. Áureo Díaz-Carrasco, director general de la Federación Española de Centros Tecnológicos FEDIT, ha recordado que sus 52 Centros superaron los 917 millones de euros en ingresos, emplearon a casi 10.800 profesionales y atendieron a más de 29.000 empresas cliente en 2024. En este sentido, ha reivindicado “programas de apoyo a la innovación que fomenten la inversión en I+D+i y que midan el impacto de esas inversiones en la sociedad”.
Luis Maeso Morena, responsable del Dpto. Promoción Institucional y Cooperación Territorial del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación CDTI ha destacado la participación de CTC en programas como ‘Cervera’ y ‘Cervera Centros Tecnológicos’ como parte de su especialización en las tecnologías que demandará el tejido productivo a medio plazo. “Su última participación está vinculada a la robótica colaborativa”, matizó.
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